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Biblioteca Hispánica

Recorriendo rutas ecuatorianas I



Ecuador, situado sobre la línea que divide al globo en dos mitades, es un país de gran diversidad medioambiental y cultural. Limita al norte con Colombia,  al este y sur con Perú y, al oeste, con el Océano Pacífico. Lo atraviesa de norte a sur la cordillera de los Andes, que llega a alcanzar en sus cadenas montañosas más de 6000 metros de altura.

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Hacía tiempo que quería hacerlo y me alegro muchísimo de haber tomado esta decisión. Ha sido mi primer viaje a América Latina y, la verdad, he vuelto enamorada de su naturaleza salvaje, su fuerza vital y de sus gentes. Por su ubicación geográfica  mantiene un clima casi constante durante todo el año, generalmente cálido y húmedo salvo en las zonas de alta montaña donde el frío se hace notar. Su particular orografía, lleno de montañas, hace de este país uno de los de mayor diversidad del mundo, cambiando sus condiciones de suelo y clima en distancias muy cortas, lo que hace que también cambie en consecuencia su fauna y flora. Tiene el país cuatro zonas diferenciadas perfectamente, que son la selva amazónica, la sierra y la costa, a la que tenemos que añadir la insular del archipiélago de  Galápagos, zona que por desgracia no llegué a conocer. Sus comunidades ancestrales tienen una relación de uso con la biodiversidad y los ecosistemas naturales muy estrecha, lo que favorece su conservación así como la inclusión y uso de especies en sus actividades tradicionales.

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Recorrido total del viaje

Recorrido total del viaje

Vista de Quito con su Catedral desde El Panecillo

Vista de Quito con su Catedral desde El Panecillo

Comenzamos por visitar Quito en nuestro primer día allí, una inmensa y moderna ciudad que se extiende en un valle al pié del volcán Pichincha, que da nombre a la provincia y cuya altura impresiona nada más llegar. Su casco viejo, Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, es una magnífica muestra de la arquitectura colonial. Está salpicada de iglesias que amalgaman estilos de forma armónica y sorprendente y que no escatiman el color en sus interiores. Destacan la iglesia de San Francisco, en la plaza del mismo nombre donde antiguamente se realizaba  el mercado, en cuya restauración colaboró la AECID entre los años 1992 y 2002, la Basílica del Voto Nacional, de estilo neogótico con gárgolas galápagos, la de la Compañía, la de San Agustín, la de San Sebastián… Sus calles, llenas de color, son un hervidero de gente que va y viene, en las que se oye música por todas partes. Se percibe una feroz vida comercial, puesto que muchas de las personas que nos rodean venden sus artesanías o comidas en cada esquina, además de los comercios que permanecen abiertos casi todo el día. Este ambiente bullanguero y efervescente se repite  en todas las poblaciones que visitamos a lo largo de nuestro viaje. Después de comer subimos al Panecillo, un pequeño monte  en medio de la ciudad con un gran ángel desde el que se divisa toda la ciudad y donde también puedes ver en sus praderas cercanas rebaños de ovejas pastando como si estuvieran en medio del campo. Cerca ya la hora de recogerse, cansados, volvemos al hotel. El casco viejo, poco a poco, va quedándose vacío.

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Escenas de Otavalo y sus alrededores
Escenas de Otavalo y sus alrededores

Al día siguiente alquilamos un coche y salimos rumbo a Otavalo, en la provincia de Imbabura, camino de la laguna Cuicocha, donde haremos la primera noche. Otavalo  es una ciudad próspera y enormemente comercial, con uno de los mercados de artesanía más famosos de todo Ecuador. Los lugareños tienen una forma de vestir muy peculiar y característica de la zona y todos ellos, hombres y mujeres, lucen trenzas de cabello negro muy largas que les llegan casi a la cintura.

Llegamos finalmente a la laguna Cuicocha, de origen volcánico y en cuyo centro emergen dos islas de una erupción posterior al colapso que construyó el cráter y que la lluvia viene llenando de agua desde hace mil años. Llueve sin parar. Al día siguiente, ya despejado, pudimos dar un paseo por los alrededores contemplando el entorno  de la laguna. Descendimos para dar una vuelta en barca que ofrecía un hotel en su orilla, y pudimos ver que todavía tiene actividad volcánica por las burbujas que emergen del fondo. En sus  orillas crece la totora, un junco grande que los lugareños utilizaban antiguamente para la construcción de embarcaciones  y que en la actualidad, además de otras muchas aplicaciones, hacen preciosas esteras. Vemos anidamientos de garzas y patos negros con pico amarillo en sus islas deshabitadas y también nos dicen que hay cuis, una especie comestible parecida al conejo, pero de orejas pequeñas, muy apreciada en esta zona.

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Laguna Cuicocha
Laguna Cuicocha

Seguimos camino a nuestra siguiente etapa, que será visitar la comunidad andina Uksha Primavera. Tenemos contactos allí gracias a que componentes de nuestro grupo están llevando a cabo estudios en la zona. Compramos viandas en el mercado de Otavalo, como es costumbre cada vez que visitas a alguien, y partimos. Pasamos casi todo el día allí con su presidente, Belisario Colta. Ellos hablan principalmente quichwa, el castellano lo hablan con dificultad. Nos enseñan la comunidad. Visitamos la escuela, llena de niños preciosos con sus coloridas vestimentas y sus caras sonrojadas por el frío del lugar. Se ponen muy contentos cuando les damos unas pelotas que les llevamos.

La comunidad de Uksha Primavera

La comunidad de Uksha Primavera

Nuestro viaje continúa hacia Papallacta, pequeño pueblo rodeado por dos áreas naturales de gran importancia,  la Reserva Natural de Cayambé-Coca y la Reserva Ecológica Antisana, a una altitud de 3.300 m en los Andes, cerca de la Cordillera Oriental en el camino que conduce a la selva amazónica. Allí nos alojamos en el Hotel de las Termas Papallacta, maravilloso complejo de cabañas familiares donde pasamos una sensacional  jornada de relax entre piscina y piscina. Como en todas las zonas de alta montaña y aunque estés en el ecuador, al caer el sol, que lo hace siempre de golpe y a la misma hora, baja la temperatura de manera considerable, pero como teníamos una chimenea fantástica en la cabaña disfrutamos de las piscinas termales incluso de noche. En esa zona es donde vemos los primeros Polylepis racemosa, árboles de tronco duro y retorcido de color rojo anaranjado muy particular y que se va pelando en pequeñas láminas como de papel. Es una especie en peligro de extinción que se le conoce por ser el único árbol que crece a tanta altura, entre 3500 y 5000 metros.

Polylepis racemosa y cabaña de las Termas de Papallacta

Polylepis racemosa y cabaña de las Termas de Papallacta

En sucesivas entradas, seguiré contando el resto del viaje. Viajar es un placer, y desde aquí quiero invitaros a disfrutar de los lugares, no sin antes pasar por la Biblioteca AECID y buscar entre sus fondos las guías de viaje y la información que queráis conseguir porque seguro que entre nuestros fondos hay muchas cosas que os pueden servir para planificar vuestra próxima salida.

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Comentarios

Un comentario en “Recorriendo rutas ecuatorianas I

  1. Lo cuentas tan bien….que sinceramente apetece ir a conocerlo……gracias por compartir…….

    Publicado por Encarnacion Martin Silva | 22 de noviembre de 2013, 5:36 pm

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