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Biblioteca Islámica

En busca del padre



Hanif Kureishi 2Hanif Kureishi es un autor de origen pakistaní, que nació y vive en Inglaterra (5-dic.-1954). Novelista, dramaturgo, cineasta y guionista de cine. Su primer guión teatral, La madre patria, ganó el premio de la Thames Television en 1980. En 1984 escribió el guión de Mi hermosa lavandería, llevado al cine por Stephen Frears, que obtuvo una nominación al Óscar por mejor guión original. Su novela El buda de los suburbios, obtuvo el Premio Whitbread en 1990 y se convirtió en una serie de 4 capitulos para la BBC, con música de David Bowie, amigo personal del autor. En 1991 dirigió su primera película: Londres me mata y en 2001, su novela Intimidad, fue también llevada al cine por Patrice Chéreau.

El cuerpo, novela de Kureishi publicada en 2003, está disponible en la sección de libre acceso Narrativa árabe y otras literaturas traducidas al español, en la sala de lectura de esta biblioteca, sección en la que también encontraréis a autores pakistaníes, tales como Bina Shah, Daniyal Mueenuddin, Saadat Hasa Manto, Uzma Aslam Khan, Mohammed Hanif, Mohsin Hamid o Tariq Ali.

Esperemos que disfrutéis esta reseña escrita por nuestra compañera Sara Díez.


Mi oído en su corazón

Signatura N-PAK KUR mio

Mi oído en su corazón  plantea una trama arquetípica en la historia de la literatura: la búsqueda del padre. Búsqueda que, en una segunda instancia, conlleva un redescubrimiento de la propia identidad para el protagonista. Así como Telémaco emprendió un viaje en busca de Odiseo,  Juan Preciado se encaminó hacia Comala tras las huellas de “un tal Pedro Páramo” con ánimo de venganza, y otros tantos personajes han perseguido a sus respectivos padres en la historia de la literatura, Hanif Kureishi aborda en esta obra autobiográfica un viaje iniciático similar. Mediante la relectura de los manuscritos inéditos que dejó su padre Shannoo, Hanif Kureishi, escritor brit-asian, va reconstruyendo las anécdotas familiares en la India antes de su partición en 1947, con el latente conflicto entre hindúes y musulmanes, y pinceladas del colonialismo británico.

Este universo pasado que el Kureishi maduro revisita plantea ciertos problemas de identidad en el escritor. Si entendemos que la identidad está inscrita en una determinada genealogía, entonces la pregunta de quién soy resulta inseparable de otras dos preguntas: ¿quién es/fue mi padre/madre? De ahí que Kureishi, para realizar este ejercicio de asimilación, se retrotraiga a los orígenes del núcleo familiar en Poona y Bombay.

Sin duda, la recreación del relato del pasado es mucho más ágil que el relato presente que sirve de marco; en este último, especialmente cuando el Kureishi adulto pondera su trayectoria profesional, la novela pierde cierta tensión narrativa. Pero vuelve a despuntar en sus reflexiones sobre su condición de inmigrantes en los suburbios londinenses, tras la renuncia paterna a regresar a Pakistán. La falta de pertenencia constituye así una inquietud transversal a toda la novela, cuestión recogida por muchos otros escritores, entre ellos, V. S. Naipaul en su análisis sobre «el enigma de la llegada».

El proceso de indagación en el pasado es para Kureishi una experiencia traumática y terapéutica a la vez. La necesidad de conocer a Shannoo responde a un deseo de justificar a aquella figura paterna, autoritaria y acomplejada, la del escritor frustrado y estancado como administrativo en la Embajada de Pakistán en Londres que, a través de la escritura, mantiene apartados el caos y la ansiedad.

«¿Y yo? ¿Qué clase de comentario acabo de hacer? ¿Qué he hecho, al abrir a mi padre en canal de este modo, al examinarlo, diagnosticarlo, operarlo de modo que este trabajo resulte un cruce entre hacer el amor y una autopsia? Tengo que decir que no sé qué clase de libro estoy escribiendo, al ir extrayendo mis palabras de sus palabras, mis historias de otras historias […] Me siento culpable por lo que estoy haciendo a la familia» (Kureishi, 2005: 104).

De modo que la novela, o la autobiografía, tiene una segunda lectura como ejercicio de exorcismo en pos de una reconciliación con el padre fallecido. A través del rescate de Una adolescencia india y Un hombre innecesario, los manuscritos que aquel concibió y que fueron rechazados por varios editores, Kureishi ensaya una liberación del estado mental de humillación y derrota en que su padre sumió a la familia. La vía de cura que se vislumbra pasa por el conocimiento.

Mi oído en su corazón resulta, en definitiva, conmovedora en su honestidad: una lectura recomendable.

Sara Díez Ortiz de Uriarte, es becaria de Gestión Cultural, MAEC-AECID


Hanif Kureishi en la Biblioteca Islámica de la AECID


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